En la actualidad, la formación profesional reglada está siendo modificada desde sus cimientos, a fin de adecuar la oferta formativa y sus contenidos a la demanda real del mercado laboral.
En este sentido, se está modificando el catálogo de cualificaciones profesionales, creándose nuevas familiar profesionales y restructurándose las existentes, mediante la creación de nuevos títulos profesionales. Y a ello hay que sumar las nuevas certifaciones profesionales y los proyectos para dotar de titulación a los trabajadores con experiencia profesional en un sector.
Como resultado de ello, la oferta formativa en el campo de la formación profesional se esta diversificando, lo que hace decrecer la demanda en familias y títulos antes muy demandados, en favor de los de nueva creación.
Esto supone un reto para el docente, en tanto que va a requerir de su adaptación a lo que los nuevos curriculos prescriban. Pero también puede suponer la movilidad por la desaparición de ciclos "clásicos" ante la decreciente demanda de alumnos, o mejor dicho, ante su preferencia por los nuevos ciclos.
En cualquier caso, tanto los ciclos de nueva creación como los ya existentes, reformados o no, es imprescindible que cuenten con la dotación necesaria para acercar la formación profesional a la realidad del trabajo en las empresas. Y para ello, los Centros deben estar dotados con el equipamiento necesario y actualizado, y sus docentes con la formación específica para ello.